lunes, 25 de julio de 2016

Un problema de piel


Así como Airbnb propone un acercamiento global y ofrece la posibilidad de vivir una
experiencia única usando como bastón de apoyo la comunidad de usuarios y la hospitalidad de éstos, recientemente la plataforma se ha visto inmiscuída en una polémica desagradable. A partir del 2015 y durante el correr de este año en Twitter se ha usado el hashtag #AirBnbWhileBlack para denunciar casos de racismo por parte de anfitriones hacia personas negras. Gregory Selden, estudiante afroamericano, denuncia que sus solicitudes de alojamiento han sido rechazadas basándose en el color de su piel. Para probar su punto, Gregory creó un perfil falso aparentando ser un hombre blanco, resultando que sí aprobaran su hospedaje.

Un estudio realizado por la Universidad de Harvard demostró que los viajeros con un nombre afroamericano cuentan con un 16% menos de chance de conseguir alojamiento en residencias estadounidenses.

Ante la polémica, AirBnb ha movido pieza y dedica uno de los apartados de su página a combatir la discriminación. En una entrevista, Brian Chesky actual CEO de la empresa, se ha pronunciado al respecto y hace énfasis en que este es un problema complicado, puesto que hay dos posturas legítimas en confrontación: por un lado lo indeseable del racismo y por otro el derecho de los individuos sobre su propiedad. Chesky agrega que la dificultad también estriba en acceder a la subjetividad de la elección que toma el anfitrión cuando acepta o rechaza a un huesped, ya que esta puede ser potencialmente discriminatoria. Esta pugna está íntimamente relacionada con la transformación de un espacio privado en uno público.

La contestación más curiosa al problema fue el surgimiento de una nueva plataforma llamada Noirbnb, que ofrece las mismas posibilidades que Airbnb pero destinada a los viajeros negros con la misión de ofrecer alojamientos seguros y donde sean bienvenidos.




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